Prostitutas en skype las prostitutas y el machismo

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Como si no culiaran. Laura coincide en la existencia de ese escenario potencial: Es solo ponerse una cita y ya, que pase lo que sea. Para las prostitutas con las que hablamos, no es tan así. Las rutas que encaminan a las personas hacia el trabajo sexual son diversas. De esa diferencia parten muchas de las inconformidades. Como si estuviéramos enfermas, como si tuviéramos dislocada la vagina.

Silvana afirmó algo parecido: Esto es un trabajo igualito a los otros. Pero el debate no es tan sencillo. Sobre la prostitución se cruzan tensiones históricas, culturales, jurídicas y, sobre todo, morales, que la ubican en una zona gris. Las violencias sobre las trabajadoras sexuales son reales y los estigmas alrededor de su oficio siguen trayendo consecuencias funestas ataques verbales, físicos, asesinatos, desapariciones.

La pregunta sobre cómo regular el trabajo sexual, que es legal, sin abrir espacios para que la explotación sexual o las violencias se cuelen en el camino sigue abierta.

Luz y Josefa piensan que la solución es que las garantías laborales y de seguridad para las prostitutas sean como las de cualquier otro oficio. El colectivo Furia Diversa y Callejera, por su parte, ha estado trabajando en la creación de redes de apoyo entre trabajadoras sexuales de todo el país. Como empleada administrativa me sentí super explotada, muy mal paga. A los 21 años me costaba mucho conseguir empleo o los sueldos eran muy bajos, siempre en negro.

Soy de General Rodríguez y nunca podía alquilar en Capital, me costaba mucho estudiar y trabajar a la vez. Viajaba muchísimo y mal. Tampoco tenía la posibilidad de que mis padres me paguen un departamento, como le ocurría a algunas compañeras.

Busqué otra salida para mi vida y el trabajo sexual no era algo que veía de mala manera sino todo lo contrario. Las abolicionistas dicen que hay un abuso de poder del cliente hacia nosotras.

No nos gusta que nos pongan en ese lugar de mujeres tontas, que no sabemos decidir qué precio ponerle a nuestra sexualidad y que el hombre viene y hace lo que quiere. Los límites los ponemos nosotras. Obviamente hay situaciones de violencia que como movimiento de trabajadoras sexuales estamos reflejando todo el tiempo. Pero a la inversa de lo que el abolicionismo plantea sobre la prostitución como violencia hacia nuestros cuerpos, para nosotras la violencia que sufrimos viene de parte del Estado.

Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta. Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces. Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio.

Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir. Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo. Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no. Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto.

Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente. Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución. Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones.

Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa. Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación. El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer. El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco".

El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no. Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas. Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta.

Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista. Eso, equiparar la prostitución a la trata, es la primera equivocación garrafal causada por los prejuicios. Un informe de la ONU de establece que en Europa sólo una de cada siete prostitutas es víctima de trata. Y aquí es cuando el puritanismo cacarea y añade: Como la mayoría de los trabajadores. La mayoría tiene empleos que no les gustan, muchos en jornadas abrumadoras, con un trato laboral humillante y por un sueldo de miseria.

Comprendo perfectamente que haya mujeres adultas que prefieran vender sexo que no su cuerpo: Y es la criminalización de la prostitución, como sucede con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, lo que impide que las hetairas puedan ejercer su trabajo en condiciones óptimas, seguras y saludables.

Estas son las cinco grandes preocupaciones de este grupo de mujeres frente a la posibilidad de que multen a sus clientes y los efectos colaterales que podría conllevar el proyecto de ley:. Como dice Josefa, que lleva dos años trabajando como prostituta: Nos joden es a nosotras. Esa preocupación, compartida por casi todas, empieza con la incertidumbre sobre qué otras alternativas laborales reales habría para las mujeres que dependen del comercio sexual para sobrevivir. Laura, de Furia Diversa y Callejera, lo condensa con contundencia: El proyecto de la representante Rojas parte de otra premisa: Pero, la pregunta queda abierta: Y esa es la sensación general de todas: De hecho, dos dijeron que les preocupaba que por esa multa el negocio terminara volviéndose clandestino y con cada vez menos regulaciones.

Laura lo resume así: Nadie piensa en la demanda real de sexo. Esta es la gran preocupación de todas: Cómo le van a comprobar a usted, con evidencias, que a usted se la estaban comiendo.

Mariela, una compañera suya, lo reforzó con risas: Los mecanismos de control sobre todas las actividades sexuales que multaría la ley, de ser aprobada, todavía son inciertos. Sino que van a decir: Lo sabe Cristina, que ejerce su trabajo de forma itinerante en diversos puntos de Chapinero: Y Juliana, otra de las chicas del Santa Fe, lo enuncia de forma muy cruda: Como si no culiaran.

Laura coincide en la existencia de ese escenario potencial: Es solo ponerse una cita y ya, que pase lo que sea. Para las prostitutas con las que hablamos, no es tan así. Las rutas que encaminan a las personas hacia el trabajo sexual son diversas.

Sin embargo, el hombre, erre que erre, insistió en que no estaba haciendo nada malo: No estoy buscando a una chica de 16 años, ni de 17, ni tampoco de Solo busco a alguien de mi edad. Mucho menos a alguien vulnerable, si veo que lo es, no estaría interesado". Quedamos a su completa disposición". Esta es la oferta laboral, con faltas de ortografía incluidas y señaladas por paréntesis que una empresa de consultoría envió por correo electrónico a una posible futura secretaria que optaba al puesto.

El mensaje ha sido difundido por Twitter por la usuaria Relatofemenista , una periodista madrileña de 23 años que se hace eco de las injusticias y agravios machistas que desgraciadamente las mujeres suelen recibir a diario. Aunque la solicitante del puesto ignoró este vergonzoso mensaje, el empleador no tardó en enviarle un segundo.

En él, lamentaba haberle generado "desconfianza" y que no compartiera su política establecida de preselección. Lo que vino a continuación ya es el colmo de la indignación: Lo que parece una broma de mal gusto termina así: Me llegó exactamente la misma oferta de trabajo y me he llevado 1 año y medio recibiendo mensajes de ellos donde me pedían citas por skype y en persona, un puto suplicio.

La reacción de las seguidoras de Relatofeminista no se hizo esperar. Algunas de ellas también habían sido acosadas por este empleador sinvergüenza. En Titania Compañía Editorial, S. Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Autor Enrique Zamorano Contacta al autor. Tiempo de lectura 4 min. Contestó a un anuncio de trabajo para 'Sugar Baby' y fue asesinada Una estudiante rusa de 19 años de edad ha sido hallada muerta tras acudir a una entrevista en la que se buscaban chicas para una plataforma de 'Sugar Daddys'.

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Y aquí es cuando el puritanismo cacarea y añade: Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones. Al hacer clic para ejecutar este archivo descargado, aceptas el Contrato de servicio y la Declaración de privacidad de Microsoft. Disfrutar del sexo explícito en pantalla no es algo intrínsecamente masculino. Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta. Metro de Madrid reconoce otro caso de trabajador enfermo por amianto.

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